23 de mayo de 2016   

El Obelisco de la Ciudad de Buenos Aires cumple hoy 80 años

Fue construido en 1936 con motivo del cuarto centenario de la denominada Primera Fundación de la Ciudad, realizada por Pedro de Mendoza. A lo largo de los años se convirtió en el punto de referencia para los habitantes de la ciudad y los turistas.

En el 80º aniversario de su creación, este es nuestro humilde nuestro recuerdo para uno de los símbolos más característicos de la Ciudad de Buenos Aires. Fue diseñado por el arquitecto tucumano Alberto Prebisch y su construcción estuvo a cargo del consorcio aleman  Geope-Siemens Bauunion-Grün & Bilfinger que finalizó la obra en el tiempo récord de 31 días.

Para la construcción se emplearon 157 obreros, se utilizaron 680 m3 de cemento Incor de endurecimiento rápido  y 1.306 m2 de piedra calcárea Olsen proveniente de Córdoba, pesa 170 toneladas, mide 67,5 metros y tiene 206 escalones con siete paradas hasta llegar a la cúspide, con cuatro ventanas. Su edificación requirió de una inversión de 200.000 pesos.

Durante la presidencia de Agustín P. Justo, promediando la "década infame", el parlamento porteño votó en 1936 construir un monumento que reflejara el espíritu progresista para celebrar los 400 años de la fundación de Buenos Aires. Las obras comenzaron en marzo. "Un gigantesco Obelisco recordará en la Plaza de la República el cuarto centenario de Bs. Aires", publicó La Razón el 21 de ese mes, en la página 4 y acompañado por un gráfico. El intendente en ese entonces era Mariano de Vedia y Mitre.

Al Obelisco se lo pensó y construyó de cuatro caras. Cada una recuerda un hecho histórico: la primera fundación, en 1536; la segunda y definitiva, en 1580; la primera vez que se izó la Bandera Nacional en la Ciudad, en 1812 (en la iglesia de San Nicolás, emplazada en el mismo sitio del monumento); y la constitución de Buenos Aires como capital del país, en 1880. En su punta hay una habitación de tres por tres con cuatro ventanas. No es fácil llegar ahí. Hay que subir 206 peldaños de hierro de una escalera recta y sin baranda, con sólo siete descansos. Hacerlo toma unos 15 minutos.