Aprobaron la Ley Compasión: la educación en bienestar animal ya es una realidad en la Ciudad

Diputados porteños sancionaron por unanimidad una nueva normativa que incorpora el cuidado de la fauna al diseño curricular escolar, reconociendo oficialmente a los animales como seres que sienten y sufren.

En una jornada cargada de emoción en las tribunas y un inusual consenso político en el recinto, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires sancionó la «Ley Compasión». La normativa establece la incorporación obligatoria de contenidos sobre bienestar animal y protección de la naturaleza en todos los niveles educativos —inicial, primario y secundario— y en las instituciones de formación docente, tanto de gestión pública como privada del distrito capitalino.

La sesión, que se extendió durante varias horas, concluyó con una votación unánime de 53 votos afirmativos, reflejando un acuerdo transversal que unió a bloques habitualmente enfrentados. Afuera y en los palcos, activistas de la ONG Sintientes celebraron con lágrimas y aplausos el desenlace de una campaña que recolectó miles de firmas en la ciudadanía.

La ley propone un giro conceptual drástico: dejar de considerar a los animales como «cosas» o meros recursos, para empezar a educar bajo el concepto de la sintiencia animal. A partir de su reglamentación, el Ministerio de Educación porteño deberá diseñar contenidos transversales articulados bajo cinco ejes fundamentales: la sintiencia y el respeto ético, el cuidado responsable, la convivencia urbana, la salud pública (vacunación y castración) y las herramientas legales para prevenir el maltrato.

El legislador de Vamos por Más y principal miembro informante del proyecto, Emmanuel Ferrario, destacó la profundidad de la reforma durante su discurso de apertura, «La Ley Compasión no es una norma aislada; es un cambio cultural profundo. Educar en la empatía hacia los animales en las etapas más tempranas de la vida es, en el fondo, una estrategia fundamental para reducir los niveles de violencia en nuestra sociedad. Un chico que aprende a respetar a un animal difícilmente ejerza violencia contra un par en el aula».

Desde la oposición, el bloque de Unión por la Patria acompañó con fuerza la iniciativa, aunque remarcó la necesidad de que el presupuesto de la Ciudad garantice su aplicación efectiva. La legisladora María Bielli señaló en el recinto, «Acompañamos este proyecto porque entendemos que la agenda socioambiental es el futuro. Sin embargo, vamos a ser celosos custodios de su implementación. No podemos permitir que esto quede en una declaración de buenas intenciones; necesitamos que los docentes reciban la capacitación adecuada y que los recursos lleguen a cada escuela».

El clima de la sesión estuvo marcado por la convivencia de visiones ecológicas, pedagógicas y de salud pública. Los legisladores coincidieron en que el maltrato animal suele ser un síntoma temprano de conductas delictivas o de bullying escolar, un argumento fuertemente respaldado por la psicopedagogía moderna que la ONG Sintientes introdujo durante el debate en comisiones.

Por el bloque de La Libertad Avanza, el diputado Ramiro Marra también justificó el voto positivo de su bancada apuntando a la responsabilidad ciudadana: «El respeto a la vida y a la propiedad del otro empieza por respetar el entorno en el que vivimos. Una convivencia urbana ordenada requiere que sepamos cómo cuidar a nuestros animales de compañía y cómo manejarnos en el espacio público. Esta ley aporta racionalidad y orden al ecosistema de la Ciudad».

La jornada legislativa no se limitó a las aulas. En sintonía con la Ley Compasión, el cuerpo de diputados aprobó un paquete de medidas de alto impacto para la gestión de los animales de compañía en el ámbito urbano, enfocadas en el Cementerio de la Chacarita.

Por un lado, se aprobó la creación del primer servicio público de cremación de mascotas de la Ciudad, el cual será totalmente gratuito para jubilados, sectores vulnerables y rescatistas registrados. Por el otro, se dio luz verde a la construcción de un cementerio público para animales de compañía, un reclamo histórico de las familias porteñas que no cuentan con recursos para costear servicios privados al momento de despedir a sus convivientes de cuatro patas.

Con la aprobación de este paquete de leyes, la Ciudad de Buenos Aires se posiciona a la vanguardia de la legislación bioeticista en América Latina. La norma entrará en vigencia de manera escalonada tras su promulgación por el Poder Ejecutivo, abriendo el camino para que el próximo ciclo lectivo comience a formar generaciones más empáticas, conscientes y compasivas.