Colegiales celebra su 163 aniversario

El barrio que nació como el patio de recreo colonial de los estudiantes de Buenos Aires festeja 163 años consolidando su identidad única entre la modernidad y la tradición. 

La fisonomía de Buenos Aires muta a ritmo acelerado, pero existen rincones donde el tiempo parece haber alcanzado un pacto de no agresión. Colegiales es, sin dudas, el epicentro de esa tregua urbana. Cada 21 de septiembre, el barrio no solo festeja la llegada de la primavera, sino también su propia fundación oficial. Es una coincidencia poética: el nombre que hoy designa a estas calles arboladas nació justamente de los estudiantes, aquellos jóvenes «colegiales» del actual Colegio Nacional de Buenos Aires que, en la época colonial, viajaban al norte de la ciudad para disfrutar de sus vacaciones en las chacras pertenecientes a los jesuitas. Aquella mítica «Chacarita de los Colegiales», inmortalizada por la pluma de Miguel Cané en su obra Juvenilia, sentó las bases de un territorio que transformó su destino rural en un polo de bohemia urbana. 

El desarrollo de Colegiales estuvo marcado por el ferrocarril y la llegada de la industrialización a principios del siglo XX. El imponente edificio de los silos de Minetti o la fábrica de calzado de Alpargatas dinamizaron la zona, atrayendo a una masa trabajadora que moldeó la arquitectura residencial del barrio. Las casas bajas con pasillos al fondo, losPH con patios repletos de malvones y las veredas anchas de adoquines convivieron durante décadas con la actividad ferroviaria de la línea Mitre. Sin embargo, en los últimos años, el barrio experimentó una reconversión gastronómica, audiovisual y de diseño que lo posicionó como uno de los sitios más codiciados para vivir, atrayendo a jóvenes profesionales pero logrando conservar, de manera casi milagrosa, su escala humana. 

Caminar por Colegiales es cruzarse de frente con postales icónicas. El corazón verde indiscutido es la Plaza Mafalda, un homenaje vivo al humorista Quino que diariamente congrega a familias, artistas locales y feriantes. A pocos metros, el Mercado de las Pulgas se erige como un templo de la nostalgia, donde coleccionistas y curiosos se pierden entre muebles antiguos, vajilla de época y reliquias de otra Buenos Aires. Las calles residenciales como la mítica y arbolada pasaje General Paz sorprenden a los caminantes con su arquitectura comunitaria de principios de siglo, mientras que las fachadas cubiertas de arte urbano y murales de gran formato le dan al barrio un aire de galería a cielo abierto. 

El barrio de Colegiales está viviendo un hito histórico para la salud pública de la zona. Se encuentra en su etapa final la obra del CeSAC N.º 51 (Centro de Salud y Acción Comunitaria), un espacio que no solo responde a una demanda vecinal de décadas, sino que se convertirá en el primer y único centro de salud pública de la Comuna 13, la cual abarca también a los barrios de Belgrano y Núñez. Ubicado estratégicamente dentro del predio del Parque Ferroviario de Colegiales.

El Parque Ferroviario Colegiales es un nuevo pulmón verde de 24.000 metros cuadrados que transformó por completo la fisonomía del barrio. Inaugurado en etapas concluidas hacia mediados de 2024 en el polígono delimitado por las calles Virrey Olaguer y Feliú, Moldes, la Avenida Federico Lacroze y las vías del ferrocarril Mitre, este espacio público recuperó los terrenos de una antigua playa de maniobras ferroviaria que estuvo cerrada y subutilizada durante décadas.

La verdadera esencia de Colegiales reside en su gente. A diferencia de barrios vecinos con un ritmo más vertiginoso, aquí los vecinos todavía se saludan por su nombre en el almacén de la esquina. Coexisten en perfecta armonía los antiguos residentes, custodios de la memoria oral del barrio, con la nueva oleada de diseñadores, gastronómicos y realizadores audiovisuales que eligen sus calles para instalar talleres y cafecitos de especialidad. Esta comunidad defiende con orgullo su identidad residencial frente al avance de las grandes torres. 

Finalmente, la conectividad y movilidad de Colegiales representan uno de sus mayores atributos. El barrio combina de forma estratégica la tranquilidad de sus calles internas con un acceso privilegiado al transporte público. La estación Colegiales del Tren Mitre conecta al barrio con el centro porteño en cuestión de minutos, complementada por la cercanía de la línea D del subte y la densa red de colectivos que transitan por las avenidas Cabildo, Federico Lacroze y Álvarez Thomas. Asimismo, la expansión de las ciclovías transformó al barrio en un territorio sumamente amigable para los ciclistas y peatones, reforzando esa filosofía de vida pausada y sustentable que define el espíritu de este rincón de la ciudad.