17  de febrero de 2015   

"La no clausura de Iron Mountain no fue un caso aislado si no un modus operandi"

Edgardo Castro, El inspector que había pedido en el 2008 la clausura de la sucursal de Iron Mountain de Barracas, explicó con claros ejemplos y documentación, el modus operandi de los organismos de control del Gobierno de la Ciudad.

Castro denunció "La omisión de la clausura de Iron Mountain a pesar de que yo había hecho el pedido no fue un caso aislado, es un modus operandi del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ejecutado a través del Ministerio de Desarrollo Económico, a cargo de Francisco Cabrera". El inspector cuenta con toda la documentación para probar su denuncia.

No es la única clausura que Edgardo Castro solicitó y nunca sucedió, 'Ramón Chozas', una proveedora del Gobierno porteño, en septiembre de 2008 el ingeniero labró un acta que nunca consiguió su disposición de cierre. "Lo mismo había sucedido con la planta del laboratorio Beta. Le preguntamos al entonces subgerente de Seguridad e Higiene, Fernando Cohen, por las disposiciones para completar los trámites de clausura y éste respondió que 'en Beta hay un directivo de Boca' ".´contó Castro con copias de las actas en la mano.

Castro relató que estas prácticas siguen siendo comunes en la actualidad, aunque resalta que entre los años 2007 y 2009 fue el período "particularmente más 'irregular', por usar una palabra leve".

"Esos años hubo miles de actas que no venían numeradas de imprenta, sino que se numeraban con sellos manuales, en el subsuelo donde trabajábamos. La gravedad de esto es que permite realizar actas duplicadas", detalló el inspector del Área de Seguridad e Higiene de la Subsecretaría de Trabajo del Ministerio de Desarrollo Económico Eduardo Castro, y citó un claro ejemplo, "en las hojas 209 y 212 del libro de registros del Área de Seguridad e Higiene de 2010 se puede observar duplicada la asignación a diferentes inspectores del acta 58051, lo que constituye un grave error".

"Nosotros comenzamos a juntar documentación y nos acercamos a la Legislatura donde se realizó un pedido de informe por la desaparición de 12 mil expedientes y 4 mil actas", argumentó y agregó "en efecto durante 2008, ese libro de registro de actas tiene varias páginas en blanco".

Castro relata un hecho muy grave sucedido en 2010, cuando a causa de una obra en construcción, se derrumbó una pared sobre la edificación lindera donde funcionaba un gimnasio, provocando la muerte de 3 personas. El hecho ocurrió en Mendoza y Triunvirato, en el barrio de Villa Urquiza. "El Gobierno de la Ciudad había mandado a hacer una inspección en forma 'urgente' a una compañera que cuando llega encuentra que ya habían hecho la demolición y labra su acta como que no había actividad en la obra. Al mes le piden a otro inspector que diga que 'no se estaba haciendo nada' sin ir al lugar y 10 días después se cae el edificio", detalló Castro.

Y continúa: "Cuando sucedió esto, se comprobó que se venía trabajando en la obra desde hacía mucho más que 10 días". El ingeniero explicó con conocimiento en la materia, que "si uno presta atención muchos de los derrumbes se dan al lado de obras en construcción en el momento de la excavación y esto tiene un sentido". y puntualizó que "las obras tienen el costo tabulado, es decir, el constructor ya sabe cuánto le saldrá cada metro cuadrado y no tiene mucha manera de ganar; el único momento en el que podes recuperar guita que, por ejemplo, pagaste como coima para que te entreguen rápido los planos, es durante la excavación". "Si uno lo hace conforme a la ley tiene que efectuarlo en forma paulatina y por sectores para no sacarle el 'pie' al vecino, hay que hormigonarlo, retirar tierra en otro sector. Esa obra lleva dos o tres meses y las constructoras la hacen en cinco días. Allí se ahorran de mano de obra, tiempo de obra y costo de la maquinaria", explicó.

El ingeniero menciona otro caso del año 2008, en el cual una trabajadora terciarizada de Artes Gráficas Rioplatense, perteneciente al Grupo Clarín, muere aplastada por un portón de ingreso que cierra automáticamente. "Cuando el inspector fue a realizar el control, un grupo de trabajadores le impugnaron el acta porque decía que había cosas donde no existían y a la inversa. Por esta causa lo único que se hizo fue multar a Clarín, que realizó un pago voluntario de la multa. Otro delito que quedó impune", relató Castro.

Otro caso donde las actas las confecciona "un inspector que no tiene ningún título y que se encarga de hacer el trabajo sucio", es el lavadero Lucero, ubicado en Juan B. Justo, entre Lamas y Terrero. "Clausuramos porque el depósito de anilina no cumplía con los requisitos legales, lo mismo que el área de permanganato. A los días mandan a otro inspector a dibujar la situación y el tipo es tan ignorante que escribe en el acta que el área de anilina no estaba operativa pero que 'se había acondicionado el área de permanganato', desconociendo que no pueden funcionar disociadas", puntualizó.

Y remató "Podría seguir con este tipo de ejemplos durante horas. Muchas de estas cosas se presentan como accidentes y la realidad es que en seguridad no existe el accidente, existe la concatenación de errores humanos o desidias que terminan en tragedia, un ascensor se cae porque no le hiciste mantenimiento".

El inspector aseguró que otro depósito de Iron Mountain está en "condiciones desastrosas"

El Inspector del Gobierno de la Ciudad, realizó un relevamiento en la puerta de un deposito que Iron Mountain declara como propio y se encuentra en condiciones "desastrosas", describió Castro luego de hacer la denuncia en la Subsecretaria de Trabajo porteño a cargo de Ezequiel Sabor.

En el edificio ubicado en la Av. Pedro de Mendoza 2147, en principio, se pueden observar varias irregularidades en la fachada del edificio, como "falta identificación del establecimiento y número de habilitación expuesto en el exterior, conforme a normativa", "faltan salidas de emergencia" y "toma de agua de bomberos al exterior, dado que la que se observa se encuentra deteriorada".

La denuncia realizada detalla al menos otras cinco condiciones desfavorables como "estado precario de la fachada con desprendimiento de material lo que implica un grave riesgo para los transeúntes".
 
"A partir de esta denuncia el Gobierno porteño debería actuar de inmediato, pedir un allanamiento, y constatar el resto de las condiciones. Esta vez no puede decir que no fue advertido", enfatizó Castro.