13 de febrero de 2013

Poesía y Música
El nombre del olvido

Espectáculo de poesía y música con Daniel Miglioranza y Darío Borcosque en el Edificio de la Munich

Viernes de enero y febrero a las 20.30 hs. Entrada libre y gratuita.

La Dirección General de Museos, dependiente del Ministerio de Cultura, hizo llegar a nuestra Redacción una gacetilla de prensa mediante la cual presenta El nombre del olvido”, espectáculo de poesía y música con Daniel Miglioranza y Darío Borcosque, sobre textos de Federico García Lorca, John Donne, Lope de Vega, Juan Gelman, Oliverio Girondo, Enrique Molina, Jorge Boccanera y el propio Miglioranza.

Todos los viernes de febrero a las 20.30 horas en el Edificio de la Munich, sede del MuHu - Museo del Humor y de la Dirección General de Museos, en Avenida de los Italianos 851, con entrada libre y gratuita. Se retiran entradas con anticipación de lunes a viernes de 11 a 17 horas; sábados, domingos y feriados de 11 a 20 horas.

EL NOMBRE DEL OLVIDO

Versión: Daniel Miglioranza. Sobre de textos de: Federico García Lorca, John Donne, Lope de Vega, Juan Gelman, Oliverio Girondo, Enrique Molina, Jorge Boccanera, Daniel Miglioranza.

Hecho teatral en un acto donde la poesía y la música conversan, se acompañan, celebran y cuentan la historia más vieja del mundo el Amor y el Desamor. Duración 50 minutos.

Actor: Daniel Miglioranza.

Músico: Darío Borcosque.

Dirección: Graziella Sureda.

La obra:

Transcurre en un bar, donde cada día un músico al piano acompaña a los que allí disfrutan de una copa, una charla o de su propia soledad. Un día a la semana aparece este hombre que el pianista espera como un momento de encuentro para ambos. Este hombre, a través de los poemas, le comparte al músico sus historias y devenires. Dos generaciones, pero siempre un mismo y eterno sentimiento, El Amor y el Desamor, y, más allá, la esperanza.

No se trata de un recital de poemas con un músico que acompaña, si no que el músico, a través de lo que este hombre le va compartiendo, improvisa desde su expresión en el piano todo lo que esta conversación le produce. Hay un breve interludio en el que el músico queda solo y recorre todas las sensaciones que vivió hasta ese momento. Luego en el epílogo se vuelven a encontrar, dejando un mensaje de esperanza.

Cuando un hombre sigue siendo un buscador más allá del olvido, no olvida su propia voz ni su propia melodía. La poesía y la música, dos hombres, dos complicidades, la vida en lo eterno de la expresión del hombre, la palabra y la música.

 

 

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