15 de julio de 2012

Se inauguraron las primeras Salas de Exhibición Permanente en la CASA FERNÁNDEZ BLANCO con la Muestra de Muñecas Antiguas más grande del país

 

El Ministerio de Cultura porteño inauguró el 14 de julio las primeras tres salas de exhibición permanente de la sede Casa Fernández Blanco, Hipólito Yrigoyen 1420, del Museo homónimo con “Había una vez…Muñecas y Juguetes (1870-1940), la colección de muñecas antiguas más importante del país donadas por Mabel y María Castellano Fotheringham.

Esta muestra, que está conformada por más de 400 piezas en la que se destacan muñecas, juguetes, miniaturas y objetos mecánicos, se suma a la amplia oferta de propuestas culturales para estas vacaciones de invierno y podrá visitarse de martes a domingos de 11 a 17 horas durante las vacaciones de invierno, y al terminar las mismas los sábados y domingos en el mismo horario. El valor de la entrada general es $1.

El Ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, expresó: “Hay una sola palabra para sintetizar esto que vemos, esa palabra es amor, amor es lo que nos entregan las hermanas Mabel y María, y que refleja el amor de ellas a los chicos y a la vida”.

Sobre la Exhibición

Había una vez… es la tradicional frase mágica con la que nos preparamos para ingresar en el mundo fantástico de los cuentos infantiles, la clave del disfrute cuando somos niños, y la que nos habilita a volver a serlo mientras recorremos setenta años de la historia de uno de los objetos más antiguos y populares de la humanidad: las muñecas. Vistas entonces como simples juguetes, hoy son la representación más acabada de los cambios operados por una sociedad respecto de la concepción de lo femenino, los juegos, la educación, la moda, y las responsabilidades de las niñas. Pero son también exquisitas obras de arte, realizadas por maestros jugueteros que supieron expresar su infinita creatividad, sin importar que fueran en papel, en madera, en pasta, en porcelana o en trapo.

Sobre la Casa Fernández Blanco

Esta ecléctica mansión de estilo neorrenacentista fue la casa del coleccionista Don Isaac Fernández Blanco y la primera sede del Museo que lleva su nombre. Hoy es uno de los últimos testimonios del gran cambio urbanístico que experimentó la Ciudad de Buenos Aires durante las dos últimas décadas del siglo XIX. En aquel cambio de siglo, vivir a metros de la Avenida de Mayo representaba estar a un paso de los mejores restaurantes y cafés, los teatros y cenáculos culturales, el moderno subterráneo (primero en Latinoamérica) y los grandes hoteles. Es en este escenario donde su dueño original comienza a abrir su casa en horarios especiales con el objeto de mostrar sus colecciones de instrumentos musicales y arte hispanoamericano. Finalmente, en septiembre de 1921, decide convertirla en el primer museo privado de Argentina y al año siguiente, tras su venta simbólica a la comuna de la ciudad, dona la totalidad de sus colecciones bajo la condición de que el museo llevase su nombre. En 1943 el Museo de Arte Hispanoamericano es trasladado a su actual sede del Palacio Noel y su acervo sigue incrementándose con nuevas incorporaciones, pero las colecciones de artes aplicadas decimonónicas quedan relegadas en los depósitos. En el último año del siglo XX la casa vuelve al ámbito del Ministerio de Cultura y se decide recuperarla como segunda sede del Museo Isaac Fernández Blanco. Con este ambicioso propósito los equipos de conservación y restauración del Museo junto a la Dirección General de Casco Histórico vienen realizando trabajos de restauración, puesta en valor y reconversión de este edificio. Una vez finalizada esta tarea el MIFB presentará su guión museográfico en dos sedes: El Palacio Noel, en Suipacha 1422, dedicado al mundo colonial y su representación artística; y la Casa Fernández Blanco, en Hipólito Irigoyen 1420, destinada a exhibir las colecciones de artes aplicadas de los siglos XIX y XX, correspondientes al período de formación de la Nación.

 

 

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