23 de abril de 2012

Con gran éxito de público transcurrió una nueva edición del BAFICI

Con una excelente respuesta del público y gran repercusión, llegó a su fin el 14º Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI), organizado por el Ministerio de Cultura porteño y considerado por diversos artistas y figuras de la cultura hispano-americana como uno de los acontecimientos culturales más prestigiosos de América Latina.

La propuesta del BAFICI de apostar a un cine diferente, arriesgado, diverso y plural, generó este año un entusiasmo generalizado que se vio reflejado en la cantidad de entradas vendidas, que en ésta edición alcanzó un total de 230.000. Por otra parte, sumando a esta cifra los asistentes a las actividades gratuitas, como proyecciones al aire libre, conciertos, mesas redondas, presentaciones de libros, entre otras, unas 350.000 personas habrán participado del Festival, un 15% más que en la edición anterior.

Además de la cantidad de público cabe destacar la variedad: se han acercado personas de todas las edades. A la ya clásica afluencia de adolescentes y jóvenes adultos, se han sumado desde niños que se acercaron junto a sus padres a disfrutar de las películas de BAFICITO, hasta cinéfilos mayores que siguen entusiastas la diversidad de películas y secciones que cada año aumenta con el Festival. Así todos han disfrutado del cine que no se ve en las carteleras comerciales durante el resto del año.

El 14° BAFICI contó con un total de 23 salas en sus 11 sedes, entre las que se sumaron este año el Planetario Galileo Galilei con proyecciones en sistema Full-Dome, el Centro Cultural San Martín con sus dos nuevas salas, y el Anfiteatro del Parque Centenario como sede de las proyecciones al aire libre.

En total se dieron 1012 funciones y se proyectaron 449 películas entre largos y cortometrajes, provenientes de países de los cinco continentes. Repartidas en las diferentes secciones del Festival se proyectaron 111 títulos argentinos (52 cortos, 59 largos), 3 de los cuales participaron de la Competencia Internacional en calidad de estrenos mundiales, mientras que los otros integraron la Selección Oficial Argentina y la Competencia Cine del Futuro. En este sentido BAFICI se sigue erigiendo como espacio de vital importancia para la formación de jóvenes cineastas argentinos, como un espacio de descubrimientos y como plataforma de despegue para sus carreras. Genera gran júbilo poder apreciar cómo los realizadores que han proyectado cortometrajes en las primeras ediciones del Festival, ahora presentan sus primeras o segundas películas en las competencias del mismo, estrenándolas mundialmente en el marco de BAFICI, y comenzando posteriormente el circuito de festivales internacionales.

Entre directores, productores, jurados, músicos, actores, críticos y miembros de la industria del cine, el Festival contó con alrededor de 2000 invitados entre internacionales y nacionales. Estuvieron figuras extranjeras como el finlandés Peter Von Bagh, los españoles Oskar Alegría y Pilar López Ayala, el italiano Marco Bechis, los austríacos Ruth Beckerman y Cristoph Huber, el suizo Fernand Melgar, el portugués Joao Canijo, el canadiense Denis Côté, los franceses Gérard Courant y Valérie Massadian, los chilenos Elisa Eliash y Nicolás Guzmán, los norteamericanos Josh Siegel, Zach Weintraub y Jim Finn, el portugués Miguel Gomes, el mexicano Matías Meyer y el británico Grant Gee, entre muchos otros.

En el rubro actividades especiales se destacó la consolidación de BAFICITO, sección de cine infantil, que en su cuarta edición ya se convirtió en un clásico del Festival, por presencia de público y repercusión en los medios. Las funciones al aire libre con entrada libre y gratuita, que este año se realizaron en el Anfiteatro del Parque Centenario, volvieron a cautivar con una programación para grandes y chicos que incluyó títulos como Let the Right One In, de Tomas Alfredson (Suecia, 2008 ); Papá, soy una zombi; de Ricardo Ramón y Joan Espinach (España, 2011); Rare Exports, de Jalmari Helander (Finlandia, Noruega, Francia, Suecia, 2010); Tropicalia, de Marcelo Machado (Brasil, Reino Unido, Estados Unidos, 2011); y There Are No Innocent Bystanders, de Roger Sargent (Reino Unido, 2011); entre otros.

El 14º BAFICI será recordado como el primero que contó con proyecciones en formato fulldome, modalidad que posibilita un campo visual de 360 grados. La programación abarcó desde programas para chicos de distintas edades, incluyendo Topos (España, 2011) de Sergio López Borgoñoz; y Jeepers Creepers (EEUU, 2010) de Jay Heinz, Peter Althoff y Jim Kacheries. Los jóvenes o adultos deseosos de nuevas experiencias pudieron recrear la atmósfera de un concierto masivo en vivo, con Pink Floyd – The Wall (EEUU, 2005) de Aaron McEwen; o en U2 (EEUU, 2008) de Andreas Doubek y Joe Stohel.

Además, tuvieron muy buena recepción de público las nuevas secciones temáticas del festival: La ley del deseo (con el sexo como gran protagonista), Imágenes Paganas (sobre los territorios excluidos de lo sagrado), Albúm familiar (un compendio de familias de todo tipo), Adolescencias, Odiseas del Espacio-Cine y Arquitectura; y Trances (no tanto sobre los efectos sensoriales o las dependencias que pueden ocasionar las drogas sino sobre su circulación).

La familia Bo estuvo presente en este festival. El film de apertura fue El último Elvis, ópera prima de Armando Bo nieto, que fue muy bien recibido por el público. Y a esta ópera prima nacional que inauguró la edición, se sumó la proyección de una copia nueva de la película India (Argentina, 1960), de Armando Bo. Como en otros casos, la dupla Bo-Sarli logró un gran éxito de taquilla, mientras debió enfrentar la despiadada crítica del periodismo especializado.

 

 

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